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martes, 28 de noviembre de 2017

Bungie perdió la luz y los Guardianes se quedaron a oscuras...

¿Qué le pasa a Destiny 2?
La caída de los Guardianes

Hace tres años, en este mismo blog, escribí sobre Destiny. En aquella ocasión lo hice de forma agresiva, crítica y muy exigente. Comenté los problemas de la conexión obligatoria, los defectos de su campaña de promoción y, sobre todo, el mal endémico que fue su política de expansiones y pase de temporada. Un año después de aquella entrada, compré el juego, aprovechando una apetecible rebaja de Black Friday.
Hace dos años escribí mi análisis sobre Destiny. En aquella review (la última que publiqué como “profesional”, por cierto) me dediqué a contar las virtudes de aquella experiencia. Y el uso de la palabra “experiencia” no es una casualidad, es que Destiny únicamente se puede comprender si te dejas seducir por su viaje. Es imposible, o hartamente difícil, explicarle a una persona que nunca ha tocado Destiny QUÉ es Destiny. Yo, en vez de escribirlo, puedo mostrarlo en vídeo.



Lo que acabáis de ver es uno de los cientos de montajes que mis amigos (familia, prácticamente) y yo hicimos durante esos dos años en Destiny. Dos años en los que evolucionamos en detalles como el trabajo en equipo, la comprensión de situaciones difíciles, el humor (aunque con reservas, que conste, que el humor era malísimo) y, sobre todo, el espíritu de superación. Destiny era un videojuego que tenía alma, que respiraba un ambiente de epicidad por los cuatro costados. Ningún modo de juego superará la experiencia de Las Pruebas de Osiris, con su toque de competitivo y ese sabor a Champions League que tenía. Pero toda experiencia tiene un final, y en nuestro caso llegó con el anuncio de la secuela. ¿Qué podría salir mal, ¿no? Misma compañía desarrolladora, experiencia previa en el sector de juegos Online y nosotros mismos, como comunidad, decidimos dar el salto juntos hacia esa secuela.

Hace casi tres meses que salió Destiny 2. Por la Torre apenas se ven Guardianes. Por Las Pruebas apenas se ven retos y jugadores. ¿Qué le pasa a Destiny 2?





La Experiencia Previa Olvidada

El primer problema que tiene Destiny 2 es que parece que el “2” de su nombre no existe. Es como si, aun habiendo mantenido a Bungie como desarrolladora, el mayor peso del desarrollo se hubiese encargado a una empresa que nunca tocó Destiny 1. Este punto es conflictivo, porque si preguntas a los jugadores, probablemente te dirán que, en muchos puntos, Destiny 2 supera con creces a la primera entrega. Sin embargo, por el camino, se han olvidado de darle vida a su creación.
Es como si el Doctor Frankenstein se hubiese preocupado por mejorar mucho a su criatura. Un lavado de cara, una complexión adecuada, que camine bien, sin tropezar, que pueda hablar fluidamente…y sin embargo se olvidó de lo más importante: darle alma. Destiny 2 tiene el mismo problema, Bungie se ha preocupado tanto en pulir sus fallos jugables (balanceo de clases, de armas, de granadas) que por el camino se olvidó de volver a poner aquello que les hizo verdaderamente grandes, el alma del juego, el elemento por el cual la Comunidad de jugadores aguantó y esperó pacientemente.
No nos engañemos, Destiny 2 es un buen juego, sí, pero sin contenido. Por alguna razón que desconocemos, Bungie creyó que, con 5 asaltos, una Raid y Las Pruebas de los 9 la Comunidad aguantaría 6-7 meses. Sin embargo, el principal problema de Destiny 2 es que todas esas actividades…no tienen recompensas apetecibles.

Porque, seamos claros, Destiny vive completamente del loteo. Si tuviésemos que buscar una razón por la que muchos invertimos 400 horas en la primera entrega, seguramente diríamos que la mitad se nos fueron buscando un arma determinada que se conseguía haciendo una actividad determinada. Ese matiz ha desaparecido en la secuela, porque la inmensa mayoría de armas se consiguen entregando los dichosos “Tokens” de turno. Esto se traduce en que hay una desgana generalizada para hacer los Asaltos y los Ocasos, puesto que no hay una recompensa que te motive a repetir el ciclo cada semana con el reinicio. A todo esto, tenemos que sumarle el problema de Las Pruebas de los 9. ¿Qué problema? Pues que están muy bien, pero…no son Osiris

¿Por qué quitaron Las Pruebas de Osiris?

Esta pregunta nos la hacemos todos los compradores de Destiny 2 cada semana. ¿Por qué quitar el modo de juego que te mantuvo el juego vivo durante los últimos 9 meses? Seguramente, y espero no equivocarme, lo que Bungie ha intentado es guardar Osiris para los próximos meses del juego, y así introducirlo a mitad de Año 1 para devolverle vida y Hype al juego. El problema es que, a este paso, Destiny 2 no va a sobrevivir ni a sus primeros 5 meses de vida.

Las Pruebas de los 9 no están mal, os lo prometo, no dejan de ser una especie Pruebas de Osiris, pero con dos modos de juego distintos a eliminación. El problema no viene tanto por la parte de diseño de Las Pruebas, sino por el sistema de Matchmaking y el loteo, una vez más.
Una de las cosas que hizo grandes a Las Pruebas de Osiris fue que uno se sentía dentro de un torneo internacional de Destiny. Al tener que ganar 7 partidas seguidas para llegar al Faro, la presión era constante y, lo más importante, PROGRESIVA. Cada victoria que conseguías eliminaba a posibles rivales, y cuanto más avanzado tenías el Pase, más difíciles eran los rivales. Lo más habitual era que llegados a la última partida los dos equipos se estuviesen jugando la gloria. Solo podía ganar uno, solo triunfaba uno, y el otro…pa Arrecife, compañero.

En Las Pruebas de los 9 se pierde esa sensación. La idea de un Matchmaking que no tenga en cuenta el Pase solo consigue una cosa: que las partidas pierdan en tensión. Quizás la primera partida sea contra un equipazo que está en su última partida, y probablemente tu última partida sea contra unos pobres desgraciados que llevan una racha de 7 derrotas. ¿Así cómo pretenden conseguir una verdadera sensación de PRUEBAS? El propio significado de las Pruebas se supone que era reclutar a los mejores Guardianes, pero con este sistema es imposible tener algo de emoción.

Pero esto no es demasiado grave comparado con el segundo problema: el sistema de recompensas. La premisa de todo torneo es recompensar bien el esfuerzo, y así era en Destiny 1, sin embargo, en Los 9 falla por los cuatro costados. Falla la zona social, que debería haber sido únicamente accesible para los ganadores, falla, de nuevo, el sistema de Tokens (repetitivo e inútil a las dos semanas) y falla, sobre todo, las supuestas mejores recompensas por ganar 7 partidas seguidas. Un arma, a elegir por ti, lo que significa que en tres semanas o tres pases has conseguido todo. Y claro, tengamos en cuenta que han eliminado el sistema de Perks aleatorias, por lo que todas las armas y todas las armaduras son idénticas entre sí. Esto solo se traduce en una cosa, y es que pasado el primer mes de juego ya no tendrá sentido querer jugar por las recompensas. ¿Por qué jugarías entonces? ¿Para demostrar que eres el mejor? Bueno, sería lo suyo si el sistema de progreso de Las Pruebas de los 9 no fuese al azar, y realmente ganases a los mejores conforme vas avanzando. Con el sistema actual solo demuestras que juegas y ganas, punto, pero 18 Espiras no son lo mismo que 18 Faros. Ni en broma, amigos.


El futuro se nos antoja complicado

Todas estas cosas las supimos y las comprendimos en cuanto pasó el primer mes de juego. Pero la Comunidad Destinera somos gente positiva, paciente, y teníamos la esperanza de que Bungie tuviese un as bajo la manga y que con el primer DLC del próximo 5 de diciembre volviesen a retomar la senda de los buenos Guardianes. Sin embargo…nuestro gozo en un pozo, por desgracia.
El 5 de diciembre, pese a que la expansión se llame La Maldición de Osiris, no volverán Las Pruebas de Osiris. Esto quiere decir que estaremos mínimo otros dos meses teniendo que tirar que Los 9, y os aseguro que la inmensa mayoría de jugadores ya se han cansado de esas Pruebas. Por si fuese poco, tampoco saldrá una nueva Raid, por lo que el lado PVE se queda sin novedades sustanciales, únicamente habrá un nuevo asalto (solo uno, sí) y por regla de tres, un nuevo Ocaso. Además, y esto es lo único que justifica el DLC, habrá una nueva historia de campaña, que tiene muy buena pinta. El problema es que seguramente durará unas 4-5 horas y ya está, por lo que no es contenido para mantener vivo el juego hasta la próxima expansión. Y este anuncio es lo que está matando definitivamente a Destiny 2. Los fans se están yendo, youtubers que antaño defendían a capa y espada al juego ahora están poniendo el grito en el cielo, otros están destapando polémicas como el limitador de experiencia para incitarte a usar los Micropagos… Destiny ahora mismo está al borde del precipicio, y no parece que esta expansión tenga el contenido suficiente para darle la vuelta a esta complicada situación. Hay algún que otro signo de esperanza, como que hayan anunciado un Update que reconfigure el sistema de loteo de armas, pero por desgracia esto llega tarde, puesto que todos tenemos la mayoría de armas guardadas en el baúl. Además, ¿quién quiere armas teniendo la todopoderosa Mida?

¿Qué podría salvar esta crisis?

Bungie está en esta situación porque ellos han querido, que conste. El tema era tan sencillo como aplicar lo aprendido en Destiny 1, introducir mejoras jugables e ir suministrando contenido poco a poco. Sin embargo, ellos solo han metido las mejores, han olvidado lo aprendido y el contenido brilla por su ausencia. A corto plazo, lo único que puede salvar ahora mismo Destiny es son Las Pruebas de Osiris. No les cuesta nada desarrollarlas (tienen la base en Las Pruebas de los 9), la gente las está pidiendo y con ellas ganarías dos meses más de tiempo. Pero Osiris es eso, una solución a tiempo parcial, porque la crisis de Destiny 2 es más profunda que un solo modo de juego.
Destiny 2 necesita un plan de actualizaciones progresivas que le cambie la cara completamente. Necesita, para empezar, un regreso de las Perks aleatorias para multiplicar la sensación de existencia de armas en el juego. Necesita un balanceo importante en las armas, sobre todo para incitar al uso de otros exploradores que no sea la MIDA, y esto podría ocurrir si se deciden a retomar la importancia de los cañones de mano. Necesita crear 9-10 armas nuevas y distribuirlas por las distintas actividades del juego, para obligarte y motivarte a hacer Asaltos, Ocasos, Patrullas y la Raid en Experto. Y, sobre todo, hay una cosa que salvaría Destiny 2: el regreso de los francotiradores.
Muchísimos usuarios de Destiny 1 disfrutábamos jugando con francotirador, esa sensación de duelo desde la distancia, ese placer al conseguir un headshot, al evitar una reanimación…eso se ha perdido. No conozco un shooter en el que los francotiradores estén tan menospreciados como Destiny 2, en serio, y este detalle, que a priori parece una tontería, es esencial para traer de vuelta a aquellos jugadores que sentían dioses en Destiny 1. No hablo de traer de vuelta las escopetas y los fusiones, porque estos matan prácticamente solos, pero no entiendo por qué un francotirador no puede ser un arma secundaria cuando para matar de un solo disparo debes de ser bastante bueno. Sin embargo, para matar con MIDA basta con tener otro compañero campeando contigo con esa misma arma y, ale, adiós enemigo. No tiene ningún sentido, de verdad, y el regreso de los francotiradores revitalizaría el juego bastante.


En fin, Guardianes…hace tres años critiqué Destiny. Hace dos años compré Destiny. Hace un año amaba a Destiny. Espero, de corazón, poder escribir dentro de unos meses que la mejor experiencia Online de mi vida ha regresado, aunque el futuro es bastante negro….


Israel Santiago

miércoles, 6 de enero de 2016

REVIEW- Destiny






Ave María GOTY  Purísima.

Sin Dlc´s concebida

Perdóname Padre, porque he pecado

Cuéntame, hijo mío

Padre, he roto el vigésimo mandamiento Gamer

Dios… ¿has actuado en contra de tus principios publicados en la Red?

Así es, Padre. Hace un año publiqué en un Blog que llevo con unos amigos que odiaba Destiny. Critiqué su conexión obligatoria, dije que nunca lo compraría…y ahora…ahora…

No llores, hijo mío. Piensa que hay gente que ha pagado 120 euros por Battlefront…sigue…
Ahora estoy enganchado, Padre. Desayuno y pienso en Destiny. Al almorzar veo la Coca-Cola como un Engrama, al echarme la siesta cumplo mi contrato como Andaluz…incluso mientras tengo encuentros sexuales con mi señora pienso en Destiny, pues pienso en activar mi Super y…

Hijo, al grano

Perdone, Padre. Vengo que a me perdone y me ayude a avanzar.

Por supuesto, hijo, avanzar en la vida siempre debe de ser la mayor de nuestras metas y…

No, Padre, déjese de vida leches. Me refiero a avanzar en una Incursión en la que estoy atrapado. Necesito que me perdone, que se una a mi escuadra y colabore, coño

Oh…Dios mío…qué hemos hecho mal….

Pues así es, amigos míos. Estáis probablemente ante el tío con menos criterio después del diseñador del mando de Nintendo 64. Yo hace un año me hacía el duro poniendo a parir a Destiny, diciéndoles a los amigos que se lo pillaban que estaban haciendo el parguelas y que yo jamás cedería ante las imposiciones de Bungie por su conexión obligatoria. Sin embargo, hoy, un año después,  me encuentro en un estado de enganchamiento tan preocupante que obligo a mis padres a llamarme Guardián. ¿Por qué este cambio tan repentino? ¿Es tan jodidamente bueno este juego? ¿Estaba yo tan equivocado en su día?




EL “ALGO”
Pues mirad, no tengo ni idea. Si me preguntas si Destiny es un mal juego te digo que no. Si me preguntas si es un juegazo, tampoco puedo decirte que sí. Pero tiene “algo”. ¡Ay, ese “algo”, señores!  Mira           que llevaba tiempo yo sin usar ese “algo” en una review. Destiny tiene defectos nada más empezar por culpa de esa dichosa conexión obligatoria. ¡Pero vamos a ver! Ni que todos tuviésemos Wifi en cada vivienda o en cada jodida habitación. Para jugar Online no te digo yo que sea algo lógico, pero si un día, por avatares de James Cameron de la vida, no me apetece jugar Online porque no tengo Wifi, porque mi padre está viendo una serie de forma “dudosamente legal” o porque mi hermano esté jugando a otra cosa en su ordenador…¡¡¿¿¿¿NO PUEDO JUGAR A DESTINY, BUNGIE!!!??? Pues no, parece que no.
Así que si quieres pillarte este juego ten en cuenta que tienes que estar más conectado que un mando de Wii U a su cargador (mira que le dura poco la batería al bicho), porque de lo contrario no podrás jugar como es debido.
Dejando de lado impedimentos ajenos, la otra pregunta clave es… ¿Destiny es un buen juego? A ver, sí y no.  Destiny tiene una campaña que viene a ser lo más parecido a un chiste de Chiquito de la Calzada en un videojuego: La cosa va avanzando, tú no te enteras ni de la mitad pero sigues jugando, a la mitad hay un giro que dices “eh eh eh, ya lo voy pillando”, pero es mentira porque la cosa se acaba, tú no te has enterado de nada y por compromiso te ríes, porque es Chiquito de la Bungie”. Así que si eres amante incondicional de una buena campaña, no te esperes la Panacea ni la Cola de Fenix en este juego, porque todo consiste en ir a un planeta, barrer la zona de enemigos, y a otra cosa mariposa. Pero entonces… ¿dónde demonios está la gracia? Pues, amigo mío, en eso que soléis llamar “farmeo”.

Y es que la clave está en que la Campaña de Destiny, su historia, no es la que se narra en cinemáticas o en misiones. La Historia está en tu Guardián, en tu nivel, en ser el mejor. Si, ya, a ver, la premisa tiene todas las papeletas para ser un argumento de Pokemon, pero la cosa es adictiva. Cada misión, cada combate contra un enemigo, tiene su recompensa. Experiencia, objetos, armaduras, contratos cumplidos con distintas facciones…el caso es que en Destiny todo se repite, pero esa repetición mola, más que nada porque tienes la sensación de que lo que estás haciendo va a repercutir en que los demás te admiren. Cumplir 20 contratos te dará un arma, que te subirá tu Luz y…espera…no os estáis enterando de nada, ¿verdad?  Claro, yo aquí hablando como si fueseis expertos en el juego y en realidad no tenéis por qué saber nada.



EL ETERNO BUCLE DE LA ADICCIÓN

Sentaros, porque voy a resumiros, así a bote pronto, un día en Destiny. Te conectas y vas a la Torre, la zona social dónde se reúnen todos los jugadores a  modo de World Of Warcraft. En esta Torre tenemos varias cosas que recoger, pero pocas que hacer. Aquí juramos lealtad a alguna facción, cada cual con sus armas y recompensas propias, aquí cogemos contratos que luego cumpliremos o en la campaña (mata a X enemigos sin morir, o con X arma…) o en el modo Online/Crisol (Juega a X modo, mata a tantos enemigos con X arma…otra vez, si…). Pues bien, llegas, pillas contratos como si esto fuese el Real Madrid con sus entrenadores y sales a la Órbita.
Ya en el espacio exterior, decides a dónde demonios quieres ir. Teniendo en cuenta que hablo de la Edición Legendaria de este juego, hay MUCHO donde elegir. Entiendo que la versión original del juego tenía menos contenido que la Carta de Pablo Iglesias a los Reyes Magos, pero eso se ha arreglado con las sucesivas expansiones. Ahora hay más planetas, más zonas, más incursiones, más modos de Crisol…más de todo, vaya. La temática en la Campaña sieeeeempre será la misma, y lo único que cambiará serán sus increíbles y bellos escenarios, con un diseño artístico de los que quitan el hipo. En Crisol, tenemos modos como Disputa (todos contra todos), Rescate (capturar una sonda y defenderla), Grieta…paso de explicarlos porque para eso están los manuales de instr… ¡mierda, que ya no hay manuales en las cajas! Bueno, pues leed una review profesional, porque yo no voy a explicar tooooooodo el juego, solo quiero transmitiros la sensación que yo tengo con el mismo.
Esta sensación se reduce a: la esencia en si misma del juego es un bucle de repetición constante de cumplimiento de contratos para lograr mejor equipo…pero esa esencia es reconfortante. De alguna manera, Bungie siempre se las arregla para soltarte un nuevo objeto que te obliga a reestructurar tu equipo, o te mete un nuevo evento que te mantiene pegado semanas al mando gracias a sus jugosas recompensas (bendito Osiris), o carreras de motos (algo sosas, todo hay que decirlo…). Destiny es una actividad constante y siempre mantiene vivo su mundo gracias a su perfecta unión entre campaña y Online…aunque he de ponerle una peguita a este. ¿Tenéis amigos?




CÓMPRATE UN AMIGO

La diferencia entre amar Destiny y aburrirse con Destiny es simple: Tener amigos. Que si, mamá, que los amigos se hacen en la calle, muy bien, pero también te vienen bien en Destiny. Las mejores cosas de este juego te OBLIGAN a tener una escuadra, y una escuadra te obliga a tener amigos. MUCHOS, joder. Una incursión, para que salga bien, requiere de 6 amigos que puedan cuadras sus horarios para poder cumplir la misión. Esto, que de primeras suena a defecto y hándicap, a la larga se convierte en la esencia de su diversión. La comunicación por Micrófono resulta esencial, y las risas y momentazos que se viven con los colegas en una incursión o en modos con tanta tensión como Las Pruebas de Osiris no tienen precio. Ese es el “algo” del que os hablaba al inicio. Yo entiendo y comprendo perfectamente a quien dice que Destiny es repetivo. Lo es, sin duda, pero cuando yo me divierto no me importa que la diversión sea repetida. Yo no le pido a Destiny lo mismo que le pido, por ejemplo, a Metal Gear o a Halo. Destiny es, desde su mera concepción, un juego social, un juego de amigos y entre amigos, y de este modo uno no piensa tanto en la repetitividad. Podría llenar esta review de críticas a la campaña por su monotonía, su historia y su narratividad, pero es que esta no busca ser protagonista, sino contexto del juego, algo que sin duda puede chocar con los principios que tenemos dentro del género.



DESCONEXÍON DE VIDA OBLIGATORIA 

Así que…¡esta es la review! Si, venga, si ya lo sé, poco ha tenido de review, pero es que la típica review de pormenorizar cada apartado técnico ya empieza a aburrirme. Si fuese otro juego, lo haría sin duda, pero en este me resulta difícil hacerlo. Porque vale, la banda sonora mola, está doblado, la duración es eterna, los gráficos impresionan, la jugabilidad es cómoda y variada según el personaje… ¡pero eso lo podéis leer en Hobbyconsolas o cualquier otro medio! Yo solo escribo esto para deciros, hermanos, que pese a los prejuicios que tengáis con este juego, tenéis que darle una oportunidad. ¡OJO!, sobre todo si tenéis amigos que lo tienen. Para una sola persona, jugarlo solo, este juego es una basura, te aburrirás a las dos semanas y no verás alicientes en continuar. Pero si tenéis amigos…ayyyyy, si tenéis dos o tres amigos que lo tienen ya estáis tardando, porque una vez entras en su círculo vicioso de “entro, pillo contrato, lo cumplo, me dan un arma mejor, la equipo, la pruebo en crisol, me mola, la infundo, me dan otra, subo mi luz, veo a un rival con el doble, me pico aaahhhh” NO PODRÁ SALIR.
Destiny te obliga a tener conexión obligatoria a Internet, y yo lo critiqué y lo critico. Pero eso no era lo peor. Lo peor es que te obliga a tener una desconexión de tu vida social para exprimirlo, y eso…eso me duele.




4/5

jueves, 25 de septiembre de 2014

Review- Destiny





Ahora sí. Para esto me compré una PS4. Para recorrer un precioso Sistema Solar mientras fulmino, uno a uno, a todos los seres que amenazan la galaxia, e incluso a otros guardianes que, como yo, quieren entrenarse para la batalla. Qué pretexto tan genérico y poco original, ¡pero qué bien me lo estoy pasando!

Porque claro, siempre que llega un juego de estos tan hypers, toca ponerle peros. No se trata de buscarle las cosquillas, sino de valorar cuanto se ajusta a lo que esperábamos de él. Y así de dividida está la opinión sobre Destiny, mientras unos alucinan en colores, otros se preguntan cómo es posible que el juego que llevaban tanto tiempo esperando no se haya podido medir a lo que el hype les había hecho soñar. Es lo que pasa cuando tus expectativas están en Saturno pero el resultado llega a Júpiter. Sabes que mola, pero te ilusionaste demasiado y acabaste esperando más.

Por mi parte, pertenezco a su escuadra de guardianes, dispuesto a defenderlo con esta humilde review.



Un juego para aprietagatillos compulsivos con ganas de aventuras espaciales


Destiny pretende ser muchas cosas, pero en esencia es un shooter. Está cargado de misiones del tipo ve-allí-y-mata, pero de las guapas. ¿Repetitivo? Desde luego que sí, y bastante, pero lo pasarás bomba si te gustan los pegatiros con un control preciso y lleno de posibilidades, enemigos espeluznantes, y entornos increíbles.

Y aparte de su acción desenfrenada, lo que más destacaría es la ambientación. Se nota lo cuidada que está, desde su diseño artístico, la música que rezuma epicness con cada nota, su modo individual y multijugador perfectamente integrado, hasta detalles menores como el de las pantallas de carga disfrazadas de viajes espaciales. Todo en Destiny está pensado para que una vez hayas entrado, te veas inmerso en su universo y no quieras salir de él.

Pero quizás lo más peculiar es su propuesta de Campaña compartida, que te invita a afrontarla solo o en compañía, y dentro de la cuál puedes acceder a una especie de arena de combate que hace las veces de multijugador. Es así como da lugar a un todo-en-uno que combina acción individual, cooperativa, y competitiva, generando una extraña sensación de compartir tu destino con los demás. Así, siempre estarás conduciendo tu propia aventura con la certeza de formar parte de algo mayor.



Es difícil ser hermano del Master Chief y querer protagonizar un RPG

Que me haya encantado no significa que no comprenda los defectos que se le están señalando, pero no creo que eso le impida ser un gran juego, ni encuentro justo que se le esté machacando en base a ello, cuando parece que a otros juegos menos buenos se les ha valorado mejor simplemente porque no apuntaban tan alto. Porque, en mi opinión, es incuestionable que como shooter puro y duro es el mejor de los últimos años.

Aun así, Bungie se embarcó en la ambiciosa tarea de contentar a todos con un improbable esquema multigénero. La jugada era arriesgada y sobre todo los más roleros se han visto decepcionados por la falta de profundidad en ése área. Pero, de nuevo, para el que lo entiende y disfruta como un FPS de fantasía y ciencia ficción, Destiny es una maravilla.

También es cierto que cuesta encontrarle algo realmente original, y no pude evitar darme cuenta desde el principio que me encontraba ante una suerte de Borderlands serio. Pero nada de eso me importó. Destiny es una apuesta ganadora que se apoya en muchas franquicias espaciales que todo el mundo adora, y a eso no le veo inconveniente alguno. ¿Qué se parece mucho a Halo? Tampoco, porque o te gusta la saga del Jefe Maestro o, mejor aún, resulta que eres un sonyer como yo que se la perdió y ahora puede disfrutar lo más parecido que pasará jamás por una Play.



VIRTUDES: Con su potente gunplay, su fascinante ambientación, y su propuesta multijugador que te estimula tanto a cooperar como a rivalizar, Destiny es un videojuego intensamente divertido que puede durarte tanto como quieras.


DEFECTOS: Parece mentira que un FPS que mola tanto cuente con el molesto sistema de auto-curación. Además, su argumenERROR: ha sido desconectado por un fallo en su conexión. Por favor reinicie el router y vuelva a entrar a esta review.





VEREDICTO: 4 / 5 >>> GRAN JUEGO <<<


Destiny es un shooter que quería ser algo más y apuntaba a ser perfecto, pero que se ha tenido que conformar con ser sencillamente genial.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Conexión Permanente para divertirte




AVISO IMPORTANTE: Para leer el siguiente artículo se requiere conexión permanente a Internet



Como mola Destiny, ¿verdad, muchachos? Seguro que algunos ya tenéis a vuestro personaje por el nivel 148, estáis rehaciendo las misiones secundarias y os proclamáis “Líderes de vuestra manada”. Ningún problema, puesto que para eso está el videojuego, está claro, para echarle horas y horas de diversión.
¿Yo? Ah, bueno, yo…lo he comprado, sí. Fui a la tienda de mi barrio, abrí la cartera, saqué diez euros, le robé los cincuenta restantes al niño de al lado que quería llevarse algo llamado “Call of Footing” o algo así (seguro que era de Wii) y me llevé para casa mi flamante, deseado y maravilloso Destiny. ¡A disfrutar se ha dicho…!

…O no. Al llegar a casa me viene mi señora esposa y me dice “Oye, Cari, que tenemos que irnos este finde a la casa del campo, como prometiste”. ¡Rayos y centellas, NOOOOOO….! …O sí. Total, ¿qué más da? Lejos del ruido provocado por la civilización industrial, acompañado de un aire limpio y un rejuvenecido firmamento que no se verían atormentados por los tóxicos gases expulsados a través de un oxidado tubo de escape modelo K-KF257 acoplado a un ruidoso Seat Panda del noventa seis. Mi mujer, una casa vacía, y mi Destino. ¿Qué más podía pedir para un fin de semana? Yo os diré qué me faltaba para alcanzar el cenit placentero. INTERNET.

Si, amigos, lo que a priori sonaba el mejor plan del mundo se vino abajo cuando me informé mejor de qué juego había comprado. Al leer las instrucciones vi que en letras pequeñitas decía algo así como: Requiere conexión permanente a Internet. I

Internet>>>>>>Casa en el campo.  Incompatibles, lo más parecido a Internet en aquella casa eran mis suegros, ya que él se encargaba de darme el pronóstico del tiempo, los resultados de la Liga e historias de la Guerra Civil. Ella, en cambio, era capaz de estar cuatro horas dando exclusivas sobre “La Campanario”, que a mí me sonaba a Boss de Dark Souls. Así pues, “No Wifi, No Party, Meeeeeen”

Y eso me ha llevado hasta aquí, hasta este momento. A hacerme la pregunta de… ¿de verdad estamos llegando a estos extremos de imposición al prójimo? El Señor dijo: Mi Paz os dejo, mi Paz os doy, no mencionó en ningún momento el Wifi. Suficiente es que de un tiempo a esta parte hemos tenido que ver con impotencia como las compañías han ido implementando el Online en nuestras vidas, dejando de lado momentos tan divertidos como la “pantalla dividida”. Yo antes iba a casa de un amigo, nos reuníamos cinco o seis colegas y nos podíamos pasar fácilmente toda la tarde y parte de la noche jugando todos juntos. Con mi hermano pasaba los días enteros pasándome juegos con modo cooperativo, multiplicando por dos la diversión.

¿Hoy? Hoy esto forma parte de la prehistoria, ya que está el Online. Con una buena conexión a Internet puedes jugar en cooperativo con un alemán. ¿Quieres disfrutar el doble de Dead Island? SIN PROBLEMA,  conéctate a la red y juega con otra persona que esté conectada. ¿Vienen tus amigos a casa? Échate un Fifa, anda, porque no tienes muchas opciones.
La llegada de la Red a los videojuegos ha hecho que incluso muchos desarrolladores hagan todos los esfuerzos para ofrecer un modo Online épico, divertido, apasionante…dejando para el resto un modo campaña triste, corto, repetitivo. ¿Es esto justo? Por no hablar del tema de los Dlc`s, que daría para otro artículo entero, pues nos toman como testeadores de sus juegos para luego subir parches, actualizaciones, vendernos ampliaciones de la historia…todo eso si tienes internet en tu casa.
Pero bueno, vale, lo acepto. Los videojuegos se han dividido entre jugadores Online y Jugadores Solitarios, y las compañías hacen un doble trabajo para ofrecer a esos dos tipos de jugadores distintas opciones. Como en mi casa no hay Internet, no disfruto la expansión de The Last Of Us. Bueno, me duele, pero lo acepto, al menos puedo jugar a lo que hay sin problemas. Pero ahora hemos cruzado la línea, amigos.

Ahora vivimos tiempos de cambios, y esto tiene muy mala pinta para los sectores menos agraciados de la sociedad contemporánea. Vamos, para los pobres o menos adinerados. Y es que ya no hablo solo de que no en todas las casas hay Internet, porque no hay que olvidar que esto es así, sino que no todos tenemos la misma conexión. Es decir, si quiero jugar Online necesito la red libre, que nadie esté viendo Series.ly o esté bajando alguna película DE FORMA TOTALMENTE LEGAL Y LÍCITA. De ser así, dejaría el Online para otro momento, y jugaría a la campaña. Pues nada, hasta eso nos lo han quitado.

Ahora se nos EXIJE estar permanentemente conectados, juegues o no juegues en Línea. Destiny, concretamente, ofrece la posibilidad de jugar la campaña a solas, sin amigos ni desconocidos, lo que es un punto a su favor. Pero te pide que estés permanentemente conectado, lo que es una imposición sobre el jugador. Esto quiere decir que si, por ejemplo, me voy de vacaciones a un lugar sin Internet, no puedo jugar a mi flamante videojuego. Necesito tener una conexión para jugar a algo por lo que he pagado. Es como si compro un Pc pero para encenderlo necesito estar conectado. Si quiero usar Word, conectado. Si quiero ver una peli, conectado. Hoy en día, si no estás conectado, no eres nadie.
Por eso escribo esta pequeña crítica. No para cambiar las cosas, que parecen que van a empezar a ser así de forma inmediata. Solo para que se sepa, que se sepa que no todos somos tan afortunados como para tener Internet en cada rincón del hogar. Para dejar constancia de que está habiendo una importante discriminación en los videojuegos con aquellos que, por unas cosas u otras, no pueden conectar su consola a la red. Sea por dinero o sea simplemente por distancia entre router y consola (que hay casos, ojo). Todo el mundo está viendo el anuncio de Destiny por la tele, a todos se nos hace la boca agua de ver esas imágenes y de imaginar esa aventura. Y al final del anuncio, se dice: Para Vosotros, Jugadores.

Pues no, amigos. Es para vosotros, Jugadores en Línea con Conexión Permanente. Solo para vosotros, disfrutadlo.

 Yo, voy a echarme un Fifa